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La brecha de cuidados

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La brecha de cuidados se refiere a la diferente dedicación de mujeres y hombres al cuidado del hogar y las personas.

Esta brecha causa y refuerza otras brechas de género y es necesario afrontar su eliminación.

La brecha de cuidados se refiere a la desigual dedicación de mujeres y hombres al cuidado de la casa y de las personas del hogar (menores, mayores, dependientes, etc) en el marco de las relaciones familiares. Esta brecha de cuidados genera y refuerza otras brechas de género como la salarial y la del tiempo propio disponible. 

Al hablar aquí de cuidados nos referimos a aquellos no pagados y producidos generalmente en el propio hogar (aunque a veces también en el de familiares) desarrollando tareas de reproducción vital, para el bienestar y desarrollo de las personas y para mantener los lazos sociales. Es asimilable a lo que las feministas de los 70 llamarón trabajo reproductivo.

El trabajo de cuidados posee tres dimensiones:

  1. Cuidado ejecutado: Visible y cuantificable.
  2. Organización, planificación y gestión: El que gestiona el funcionamiento de un hogar y del entorno social que es intangible y no cuantificable.
  3. De presencia obligada: La disposición a estar alerta ante potenciales necesidades.

La Encuesta de Empleo de Tiempo (ETT 2010 del INE) muestra que su distribución eds diferente entre mujeres y hombres.

En relación con el cuidado ejecutado, a diferencia del tiempo de trabajo remunerado suele estar regulado por contrato y limitado por Ley, depende del acuerdo (explícito o implícito) de la pareja y de las relaciones de poder en la misma dejando a quién lo ejerce con una completa disponibilidad a las tareas que puedan surgir con consecuencias para el tiempo dedicado a otras actividades. Según esta encuesta los varones dedican una media diaria de 2:32 y las mujeres de 4:29 a el hogar y familia. En hogares con menores de 10 años pasan respectivamente a 3:03 y  5:37.

Según esta encuesta en a las tareas de organización del hogar solo se dedica el 22,2% de las personas (17% varones y 29% mujeres) lo que simplemente indica que para un 87,8% de las personas estas tareas son invisibles.

En cuanto a el tiempo de presencia obligada tendría similitud con el “tiempo de presencia pactada” en el ámbito de las empleadas del hogar. Esto implica abarca en muchas ocasiones todo el tiempo disponible que queda condicionado a posibles demandas.

La brecha de cuidados es una causa principal de la brecha de género que  no se cerrará hasta 2058 y cuesta a España más de 200.000 millones (19% del PIB).

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Efectos de la IA en la vida laboral de las mujeres

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La introducción de la Inteligencia Artificial en el entorno laboral puede aumentar la brecha de género si no se toman las medidas adecuadas.

Estas medidas van desde la mayor participación femenina en las áreas STEM como en un diseño basado en principios para no dejar internalizados los estereotipos en los algoritmos.

En todo el mundo las mujeres obtienen menores remuneraciones, ocupan menos posiciones sénior y participan menos en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y  matemáticas  (STEM).  Un  informe  de  UNESCO  de  2019  mostraba  que las mujeres ocupan apenas 29% de los puestos de I+D científicos en el mundo y que ya son 25% menos propensas que los varones a utilizar la tecnología digital para usos básicos.

La inteligencia artificial (IA) es “un sistema basado en máquinas que puede, para un conjunto de objetivos fijados por humanos, hacer predicciones y recomendaciones o tomar decisiones que influyan sobre ambientes reales o virtuales. Los sistemas de IA pueden diseñarse para operar con diversos grados de autonomía” (OCDE, 2020). 

Se deben diseñar y desplegar tecnologías nuevas bajo la guía de un abordaje basado en principios y de mejores prácticas para asegurar que los estereotipos de género de hoy no queden internalizados dentro de los sistemas tecnológicos de mañana. 

También se deberían analizar los sistemas IA en distintos contextos y regiones.

Los sistemas de IA emergentes podrían presentar aún más desafíos para el trabajo de las mujeres, pero esos impactos aún son evitables. 

Un informe de la BID, OCDE y UNESCO encuentra seis hallazgos tras el análisis de cómo afecta la IA a la vida laboral de las mujeres:

  1. Reskilling y upskilling de trabajadoras. Es necesario reducir la brecha en los campos de STEM/IA mediante programas que apoyen a las mujeres. 
  2. Incentivar mujeres en STEM. Apoyar la educación STEM de mujeres y niñas.
  3. Tener en cuenta la complejidad contextual y cultural. 
  4. Apalancarse en abordajes de múltiples actores interesados. Todos los actores han de hacerse responsables por el impacto de las herramientas y los sistemas de IA.
  5. Cómo se forman los estereotipos de género. Se debe evitar codificar los actuales estereotipos en los sistemas IA.

Extender la investigación aplicada. Se han identificado diferencias de oportunidades laborales de varones y de mujeres con sistemas de reclutamiento de IA.

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Las mujeres de 8M fiesta y las mujeres de 8M manifiesta

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En el congreso extraordinario de Mérida de CGT, se propuso, tras el éxito obtenido en 2018, que los 8M fueran huelga incluso que fuera todos los años. Enfadadas de los trabajos que, feminizados por sectores (limpieza, alimentación, cuidadores, pequeño comercio, sociosanitario, educación, etc.), son precarios e invisibles aunque imprescindibles para el sistema. Pero se optó por evitar convertirlo en un día de fiesta como el 1 de Mayo. Tenemos facilidad para olvidar las razones de la lucha que originaron esta fiesta perdiendo su carácter reivindicativo.

Ha tenido que pasar una pandemia de la Covid-19, encerrarnos con situaciones para la mujer lamentables en sus 2 años de gestión, y en este tiempo se ha demostrado una y otra vez que cada crisis nos golpea duramente a las mujeres. Y cuanto más jóvenes peor. 

Hemos visto cómo la brecha salarial, la precariedad y la falta de contratación de las mujeres continúan. Es un hecho que las mujeres cogemos más excedencias no remuneradas para encargarnos de los cuidados y que somos nosotras las que, en caso extremo, decidimos no incorporarnos al mercado laboral para atender a las personas que dependen de nosotras. Desde el inicio de la pandemia, el número de mujeres en esta última situación ha aumentado. 

Todo esto, además de sobrepasarnos, nos empobrece y humilla con inseguridad de nuestra valía.

Y con el Covid llegó el teletrabajo, para algunas mujeres, que parecía la solución en el ámbito laboral ante la pandemia, nos ha enseñado la otra cara de la moneda, dado que lo asumimos más nosotras que los hombres y esto acentúa nuestra labor como cuidadoras y afecta a nuestra promoción. Es importante ver que aquí no solo hay brecha laboral, sino que existe una brecha de clase. Y esto, también nos sobrepasa. La parcialidad en los contratos es muchísimo mayor en mujeres que en hombres. 

La mayoría de las mujeres migrantes residentes están desempleadas o no tienen un contrato laboral y son muchas las que se encuentran en situación irregular. Hay que acabar con la explotación laboral a la que están sometidas, que no denuncian por miedo a ser expulsadas.

El Régimen Especial de Empleadas de Hogar es esclavista, con obligaciones y con menos derechos que cualquier otro régimen. Sin olvidar el maltrato y abusos que sufren las empleadas en algunos lugares de trabajo. 

¿Y cuándo nos quieran jubilar? Para tener una pensión digna hay que empezar hoy, luchando por nuestros derechos colectivos, contra las discriminaciones que dificultan la independencia económica y denunciando que este calvario laboral se traduce en una limosna por pensión. Avanzar es tomar conciencia de que el problema de las pensiones de las trabajadoras va unido al resto de condiciones laborales y vitales que se soportan.

Y, por si fuera poco: una nueva “reforma laboral” en la que nada cambia para nosotras (tampoco es que lo hayamos analizado bastante como mujeres): la temporalidad sigue sin resolverse, a pesar de que quieran maquillarla, llamando «indefinidos» a contratos semiatados de una naturaleza temporal, y sin tocar las causas de los despidos ni las indemnizaciones. Tampoco se resuelve la cuestión de las subcontratas y la externalización de trabajadoras, cuyas consecuencias las van a padecer sectores tan precarizados como el de las kellys, contratas de limpieza, etc.

Las desigualdades y discriminaciones que sufrimos las mujeres son estructurales y son consecuencia directa del actual sistema capitalista y patriarcal, que utiliza la violencia y todos los recursos a su disposición para mantener este orden social. Tenemos que estar organizadas y manifestar nuestra lucha. Somos supervivientes de un rancio patriarcado y tenemos que demostrar a las demás generaciones que es lo que no queremos.

Queremos tener vidas dignas de ser vividas, y para eso nos necesitamos unas a las otras. Y no solo en este país: no podemos olvidar que a lo largo y ancho del mundo millones de mujeres luchan cada día para cambiar las cosas (Afganas, Palestinas, Subsaharianas, etc.). 

Somos anarquistas pero sobre todo, luchamos por los derechos de la mujer y que reconozcan las aportaciones que hacemos las mujeres en la sociedad, hoy y siempre.  Ante esa fiesta, la anarcofeminista se manifiesta. Aún no hay nada que celebrar,..

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Que saquen sus rosarios de nuestros ovarios

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Abro hilo de debate ‘rezar frente a una clínica está genial‘, pues no está genial intimidar a nada a ejercer un derecho por Ley. Vamos a analizar esta Asociación, su presidente Don Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera (falta y de todos los santos, etc), este noble historiador, se la ha olvidado analizar la historia de la Iglesia a la que hay que rezar en su puerta por miles de delitos aberrantes, incluso contra niños, bebés, etc. ¿No será que quieren bebés y niños la iglesia para estas cosas?.

Es lamentable que a fecha de hoy aún sean tan hipócritas de “juzgar” y “hacer” sobre el cuerpo de las demás personas. Sobre el tema de las mujeres que abortan actualmente al tener derecho no vamos a entrar en los motivos, si en el tema irónico de la historia, ¿iban a rezar al Reino Unido cuando abortaban allí las mujeres españolas? Ya respondo yo, no. 

La mayoría de las mujeres que abortaban fuera de España cuando no era legal, eran de familias católicas, de una situación económica privilegiada, etc, o sea, muchas de las que están en las filas de esta asociación o afín a ella. Este historiador académico no “ha leído”, los estudios académicos que hay sobre el tema.

Tampoco se ha documentado que el número de Interrupciones Voluntarias de Embarazo está descendiendo, ya que uno de los argumentos es que cada vez se asesinan más “bebés en gestación”.

Sobre este tema los organismos públicos, cada una ha decidido, por ahora, qué hacer con esta campaña publicitaria, unos han decidido la inmediata retirada, la retirada y multa a la empresa publicitaria, decir que está en la libertad de expresión (no es sorprendente que un alumno de Retamar apoye estas manifestaciones de ultracatólicos), y lo que queda por llegar en 33 ciudades.

¿Cuál es la mejor respuesta a esta “libertad de expresión”? Que saquen sus rosarios de nuestros ovarios, que es un derecho legal y recuerden que hacen ellos con los bebés robados, niños violados por sus buenos pastores, mujeres discriminadas en su propio “orden” u “obra de dios”, etc, etc, etc.

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Ciberfeminismo

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El ciberfeminismo es una corriente teórica y práctica del feminismo del siglo XXI donde se explora la capacidad transformadora de los roles de género que tienen las tecnologías de la información.

Las prácticas ciberfeministas están contribuyendo a amplificar las acciones y están interconectadas con el activismo en las redes.

El término ciberfeminismo surge de la fusión de “ciberespacio” y “feminismo” y su primera utilización se sitúa a finales de 1991 y 1992 en paralelo por parte de la teórica cultural inglesa Sadie Plant y del grupo de artistas australianas VNS Matrix conectado con el net.art.​ En la década de los años 90 se utiliza el término para describir el trabajo de las feministas interesadas en la teoría, la crítica y la explotación de las tecnologías de Internet, el ciberespacio y los medios en general. El ciberfeminismo tiene también relación con el campo de Estudios Científicos y Tecnológicos en un marco feminista.

Las raíces teóricas de las que surge el ciberfeminismo, éstas proceden de una fusión entre las ideas de Donna Haraway, el feminismo francés de tercera ola, y el postestructuralismo.

Para el ciberfeminismo las TIC permiten una multiplicidad de subjetividades innovadoras y transformadoras de los roles de género convencionales retando las relaciones de poder jerárquicas entre hombres y mujeres.

El ciberfeminismo, se entiende como una práctica feminista en la red que cuestiona la apropiación del territorio tecnológico por parte de los varones. Cuestiona el  dualismo tradicional en el que se basa el pensamiento y la construcción social occidental donde el imaginario de mujer se relaciona con el instinto, la naturaleza y el espacio privado mientras el masculino se vincula a la inteligencia, la cultura y la esfera pública.

Las prácticas ciberfeministas en España están ofreciendo la posibilidad de intervenir en las identidades facilitando el desmontaje y la crítica de la forma en la que las construimos. También están contribuyendo a amplificar las denuncias y coordinar estrategias y acciones feminista.
El ciberfeminismo, integrado en fenómenos más amplios y casi siempre interconectados, como el ciberactivismo, el Net Art y el hacktivismo, es parte de la historia pasada, de la situación presente y de la configuración futura de la red.

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Deuda, vivienda y violencia patriarcal

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La vivienda y el urbanismo han de adoptar una perspectiva de género.

El endeudamiento y los problemas de vivienda generan situaciones que incrementan el riesgo para las mujeres y que constituyen una auténtica violencia estructural contra ellas.

Hablar del derecho a la vivienda es hablar de un derecho más amplio, el derecho a ser parte activa de la sociedad y a las ventajas, protecciones y oportunidades que ésta nos puede brindar.

Todo el entorno habitacional y en especial la vivienda debe integrar la perspectiva de género. Los espacios representan los valores sociales que los crean; las viviendas han de reconocer las tareas de cuidado del hogar y las personas dándoles un espacio. Las tareas del hogar han de ser compartidas, no se deberían esconder ni dejar su responsabilidad a una sola persona. Tenemos que aprovechar la planificación urbana y los edificios de viviendas para generar espacios de relación entre vecinos, haciendo un uso compartido de servicios y construyendo espacios de tránsito entre espacio público y privado. 

El urbanismo puede ayudar a reducir la  violencia contra las mujeres con espacios seguros y medios de transportes adecuados. Entre estos factores están la visibilidad, la claridad, alternativa de recorridos, etc. Pero la propia convivencia con el agresor constituye un peligro indiscutible.

Así mecanismos aparentemente alejados de las mujeres —la ley del suelo, la sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria (SAREB) o las sociedades anónimas cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario (SOCIMIS)— condicionan las vidas de miles de personas a diario. En este entramado de endeudamiento y de culpabilización de las clases populares, las mujeres se llevan la peor parte.El capitalismo patriarcalnos dice: “trabaja para pagar la casa/la deuda; emparéjate para pagar la casa/la deuda; aguanta con tu pareja para pagar la casa/la deuda; aguanta con tu pareja porque no tienes trabajo y perderás a tus hijes; si no aceptas este contrato precario, no podrás pagar la casa; si no aceptas la subida del alquiler, tu familia se quedará sin casa; si te mudas a una casa más lejos y más barata, perderás tus redes; acepta un trabajo de mierda para sostener a tus hijes, pero no veas a tus hijes porque tienes un horario de mierda; no pidas ayuda, ¡qué vergüenza!, trabaja, ..” Precariedad laboral, vivienda y redes familiares-afectivas se entrelazan en la vida de una forma muy concreta y violenta para las mujeres.

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25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

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Aunque la lucha es diaria, no nos equivoquemos. Rebuscando… no hay fuentes oficiales para ver una estadística que analice esta lacra social en el mundo laboral, ya que entre el Ministerio de Igualdad, el Ministerio de Interior y el Ministerio de trabajo no hay una mesa de trabajo para que en el ámbito profesional la mujer que sufre violencia sexual y de género esté protegida (por especificar algo, está claro que la violencia se ejerce en muchos ámbitos de la vida). Simplemente se limitan a publicar enlaces diversos. Y así seguimos, sin tener estadísticas del resultado real de la aplicación de una ley con la colaboración de las instituciones involucradas, las cuales invierten dinero en sus presupuestos sin un acuerdo organizativo en la misma línea.

Sabemos que con la pandemia, muchas instituciones públicas han “ralentizado” su labor, pero con esta lacra no se debe parar. La última macroencuesta es de 2019, con la situación actual de confinamientos está desfasada por temas de salud, aumento de la dependencia económica por las situaciones de ERTE´s o desempleo, cuidados en el hogar, etc.

Para poder analizar hay que ir dando tumbos por distintas estadísticas, ya que se habla de las mujeres y menores asesinados, no de n.º de denuncias en los medios, de los contratos bonificados por sustitución de Suspensión del contrato de trabajo por violencia, etc. ¿Cuántas denuncias hay por violencia de género? ¡Más de 1 millón!!!!

¿N.º de contratos de sustitución? 3.337. O sea, que 3.337 víctimas han dado el paso de decirlo en la empresa y dejar su trabajo. ¿Y el resto de víctimas?, ¿siguen con el mismo modo de vida que conoce su agresor? ¿Y los prejuicios de según el nivel de estudios o social?

Las situaciones notorias de acoso sexual no han dado lugar a ninguna acción disciplinaria, según esas páginas donde ver estadísticas, ya que no existen esos datos. Si bien la igualdad entre mujeres y hombres ha sido blandida como una gran causa nacional del gobierno, no vemos mucho por venir en la lucha contra la violencia contra las mujeres en los servicios de los sindicatos o RRLL (aunque se escriba en el plan de Igualdad).

Sin duda: ¡en el ministerio de Trabajo es mejor ser un acosador sexual que un sindicalista! Ya que no hay estadísticas sobre acosadores o víctimas, pero sí de sindicatos. Impactan los correos electrónicos en los que el ministerio de trabajo elogia la obtención de sus etiquetas cada semana y organiza jornadas con el ministerio de Igualdad. Y durante este tiempo:

  • ¿Dónde estamos con la formación y sensibilización obligatoria de todos los agentes sobre la pvención de la violencia sexual y de género?
  • ¿Cómo podemos creer en un tratamiento diligente y adecuado de las denuncias realizadas cuando vemos obstáculos regulares en todas partes?
  • ¿Cuándo, finalmente, podemos esperar que los perpetradores de violencia sean castigados por lo que les hacen a sus víctimas en términos de condiciones laborales y estado de salud?

¡Ante la inercia culpable de la administración y de la sociedad, desde los sindicatos que luchan sin aprobar todo con la administración hay que seguir y perseguir el delito y las autoridades competentes en el ámbito laboral – incluso en lo penal si se diera el caso, apoyando a las víctimas)!. Si eres víctima de violencia sexual y de género, encontrarás en nuestra organización y su lucha personas sensibilizadas, con experiencia  y dispuestas para darte asesoramiento y acompañamiento en esta situación.

Hacemos un llamado a l@s colegas para que participen en manifestaciones y reuniones sobre esta lucha. 

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La representación del género y la sexualidad

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El género, el sexo y la orientación sexual se representan por medio de categoias binomicas donde uno de los terminos se define como normal y el otro se asocia a estereotipos negativos.

Esta representación, además de excluye toda categoría intermedia.

La alteridad en la sociedad patriarcal define como identidad universal la del hombre blanco adulto heterosexual libre y productivo frente a los estereotipos de mujer, de dependiente, de persona con otras opciones sexuales, diferente cultura a la dominante o minorías étnicas y religiosas. El capitalismo y el racismo utilizan esta lógica de la pureza y la opresión en un sistema jerarquizado donde la riqueza se acumula en los estamentos superiores.

El sistema de categorías funciona a través de binomios (elementos contrarios y complementarios): hombre vs. mujer ( somos hombre o mujer), masculino vs. femenino, heterosexual vs. homosexual, monogamia vs. no-monogamia, etc. La cultura marca la identidad universal (hombre, masculino, heterosexual, monogamo) como neutral. Cada término se asocia a estereotipos donde el término opuesto al universal es impuro.  

El cuerpo es un texto (una construcción que cobra su sentido a través de códigos, normas, reglamentos o gramáticas, que debe ser entendido dentro de un contexto cultural y que es el producto y a la vez productor de un discurso). 

Las normas crean la normalización y naturalizan cosas que no son naturales creando cuerpos dóciles;  es decir cuerpos que pueden ser sometidos, utilizados,  transformados y perfeccionados. Como consecuencia surgen agramaticalidades corporales: características que están fuera de estos binomios y personas que son marginadas, criticadas y estereotipadas por no seguir esas normas. El cuerpo es el referente de nuestra identidad y de nuestra experiencia; es donde opera el sistema de sexo-género.

Por sexo se entiende el conjunto de las peculiaridades bioquímicas, fisiológicas relativas al cuerpo y orgánicas, que dividen en machos y hembras a una especie. 

La intersexualidad, que afecta a un 1% de la población mundial, se diagnostica como Trastorno del Desarrollo Sexual y consiste en una ambigüedad en los órganos genitales que puede ser perceptible en el momento de nacer, o no y que muchas veces terminan en cirugías correctoras o cirugías normalizadoras con consecuencias nefastas para esa persona. La opción médica es la solución contra la ambigüedad en la categoría de sexo.

El género es cultural. Ya Simone de Beauvoir en El segundo sexo indica que la feminidad no depende de la naturaleza biológica, sino que se adquiere culturalmente. Teresa de Lauretis en “tecnologías del género” dice que el género es el producto de la tecnología política:  tecnologías sociales, discursos institucionales, epistemologías varias y prácticas tanto críticas como de la vida cotidiana. Judith Butler en El género en disputa habla del género como una performance: un conjunto de gestos, de actos, de comportamientos que contribuyen a fijar y a que se reproduzca cierta idea de lo que es ser mujer o lo que es ser hombre.

Cuando se habla de identidad, se habla de identidad de género. Porque si una persona no se reconoce en ninguno de los dos géneros establecidos no se le reconoce una identidad. 

En las identidades transexuales (un 0,46%) tiene quiere socializarse en el género opuesto a el sexo asignado la persona. A una persona no le es reconocido socialmente vivir en tránsito porque esa ambigüedad no es interpretable y no es admitida o asumida. La representación que se hace de la transexualidad en los medios de comunicación es unívoca con la interpretación médica de disforia de género (DSM) que  emprende un viaje sin retorno en su proceso de reasignación de sexo. 

Hay todo un discurso médico que propicia el odio hacia el propio cuerpo por no tener el sexo adecuado. Algunas personas transexuales se apropian de este discurso para poder hacer la reasignación de sexo deseado. Pero hay personas que quieren vivir justamente en el tránsito entre el género masculino y femenino. 

Mientras el binarismo de sexo se restringe a aspectos biologícos (inevitables) el binarismo de género se relaciona íntimamente con las categorías basadas en la orientación del deseo,  y las prácticas sexuales y amorosas.

En el binomio de orientación sexual también hay categorías puras como parte del discurso hegemónico normativo. Aunque todavía encontramos casos de patologización de la homosexualidad. Se tiende a explicaciones biologicistas y a su normalización con representaciones de la homosexualidad de acuerdo a las de sexo y género tradicionales. Esto refuerza la patologización de la transexualidad y la asexualidad (un 1%).

Existe un marco social que produce discursos sobre la categorías de homosexualidad (con notables diferencias entre al masculina y la femenina) pero mantiendo la categoría de heterosexualidad como hegemónica. Una vez más el binomio deja fuera la bisexualidad que representa más de la mitad del colectivo LGTB.

En resumen, cerca del 60% de la población forma parte de los términos devaluados (mujeres y homosexuales) y alrededor de un 10% queda fuera de los mencionados binomios incluyendo un 7% bisexual, 1% asexual , 0,46% transexual y 1% interesexual.

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Anteproyecto de Ley “trans”

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El pasado martes 29 de junio de 2021 en el consejo de ministros se presentó el Anteproyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI”. Este anteproyecto consolida algunos derechos para todo el estado para las personas LGTBI en el ámbito educativo y social como:

  • Simplifica el proceso para la elección de genero para que no se sienten identificadas con su sexo (Arts 37-45).
  • Permitira a todas las mujeres (incluidas lesbianas, bisexuales, transsexuales y las mujeres sin pareja, Disposición Adicional 4ª) vuelvan a tener acceso a técnicas de reproducción asistida dentro  en el Sistema Nacional de Salud después de 7 años sin acceso a ese derecho 
  • Permite la filiación de descendientes a parejas del mismo sexo no casadas (Disposición final 1ª).

El 7 de Junio en las Islas Canarias intentan poner en marcha esto mismo con la Ley 2/2021 (algo existente desde el 2014 en comunidades como Andalucía, Cataluña y Galicia).

No obstante esta iniciativa legislativa también puede representar riesgos consecuencia de:

  • La falta de garantías del proceso para los menores; en los casos de separación para la asignación de su custodia se requiere un informe psicosocial que no es preceptivo para el cambio de género.
  • Los efectos sobre las estadisticas basadas en sexo; como se valoraran las brechas de genero por ejemplo en los planes de igualdad. 

Preocupa la situación mental y social de las personas,  pero también existe la preocupación es el borrado de la “mujer” y la existencia del “sexo” como categoría biológica y jurídica. Esto haría imposible de combatir la desigualdad por razón de sexo desde el derecho. Sin tener igualdad entre hombre y mujer, queremos dar un paso de Paleolítico a la Era Galáctica.

El feminismo busca la igualdad de derechos; no es compatible con la fobia a los trans. El sexo es una realidad; no atenta contra ningún derecho. Es el género, cuando construye la jerarquía sexual, lo que puede atentar contra los derechos de las mujeres y de les trans.

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Violencia de género y derechos laborales

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Las empresas deben asumir su responsabilidad para erradicar al violencia de género. 

Desde el trabajo sindical debemos desarrollar protocolos que sirvan para concienciar, integrar y hacer efectivos los derechos de estas mujeres en nuestras empresas.

Las víctimas de violencia de género tienen una serie de derechos en el ámbito laboral. Estos derechos tienen como finalidad evitar que, a causa de la violencia que sufren, abandonen el mercado laboral. Para ello, se les reconocen derechos tendentes a procurar la conciliación del trabajo con la situación de violencia de género, se garantiza su protección si se ven obligadas a abandonar su puesto de trabajo y se procura su inserción laboral en caso de que no estuviesen empleadas. (Art 21 LO 1/2004). 

Dentro de estos derechos están:

  • Derecho a la reducción de la jornada de trabajo con disminución proporcional del salario o a la reordenación del tiempo de trabajo  (Art 37.8 ET).
  • Derecho a la movilidad geográfica. La empresa le reservará el puesto de trabajo durante los primeros 6 meses (Art 40.4 ET).
  • Derecho a la suspensión del contrato de trabajo por decisión de la trabajadora con reserva del puesto (Art 45.1.n ET).
  • Derecho a la extinción del contrato de trabajo por decisión de la trabajadora (Art 49.1.m ET).
  • Derecho a realizar su trabajo total o parcialmente a distancia o a dejar de hacerlo. (RDL 28/2020)
  • Las ausencias o faltas de puntualidad al trabajo acreditadas por esta causa se considerarán justificadas. 
  • Nulidad de la decisión extintiva del contrato y el despido disciplinario por el ejercicio de los derechos.

Los Convenios Colectivos y los Acuerdos de empresa pueden mejorar  estos derechos.

La situación de violencia de género que da lugar al reconocimiento de los derechos correspondientes se acredita mediante una sentencia condenatoria por un delito de violencia de género, una orden de protección o cualquier otra resolución judicial que acuerde una medida cautelar a favor de la víctima, o bien por el informe del Ministerio Fiscal, servicios sociales  o por cualquier otro título. Información sobre esta acreditación.

Es conveniente disponer de un Protocolo sobre víctimas de violencia de género en la empresa que incluya medidas de sensibilización, inserción y gestión de sus derechos.

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