Deuda, vivienda y violencia patriarcal

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La vivienda y el urbanismo han de adoptar una perspectiva de género.

El endeudamiento y los problemas de vivienda generan situaciones que incrementan el riesgo para las mujeres y que constituyen una auténtica violencia estructural contra ellas.

Hablar del derecho a la vivienda es hablar de un derecho más amplio, el derecho a ser parte activa de la sociedad y a las ventajas, protecciones y oportunidades que ésta nos puede brindar.

Todo el entorno habitacional y en especial la vivienda debe integrar la perspectiva de género. Los espacios representan los valores sociales que los crean; las viviendas han de reconocer las tareas de cuidado del hogar y las personas dándoles un espacio. Las tareas del hogar han de ser compartidas, no se deberían esconder ni dejar su responsabilidad a una sola persona. Tenemos que aprovechar la planificación urbana y los edificios de viviendas para generar espacios de relación entre vecinos, haciendo un uso compartido de servicios y construyendo espacios de tránsito entre espacio público y privado. 

El urbanismo puede ayudar a reducir la  violencia contra las mujeres con espacios seguros y medios de transportes adecuados. Entre estos factores están la visibilidad, la claridad, alternativa de recorridos, etc. Pero la propia convivencia con el agresor constituye un peligro indiscutible.

Así mecanismos aparentemente alejados de las mujeres —la ley del suelo, la sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria (SAREB) o las sociedades anónimas cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario (SOCIMIS)— condicionan las vidas de miles de personas a diario. En este entramado de endeudamiento y de culpabilización de las clases populares, las mujeres se llevan la peor parte.El capitalismo patriarcalnos dice: “trabaja para pagar la casa/la deuda; emparéjate para pagar la casa/la deuda; aguanta con tu pareja para pagar la casa/la deuda; aguanta con tu pareja porque no tienes trabajo y perderás a tus hijes; si no aceptas este contrato precario, no podrás pagar la casa; si no aceptas la subida del alquiler, tu familia se quedará sin casa; si te mudas a una casa más lejos y más barata, perderás tus redes; acepta un trabajo de mierda para sostener a tus hijes, pero no veas a tus hijes porque tienes un horario de mierda; no pidas ayuda, ¡qué vergüenza!, trabaja, ..” Precariedad laboral, vivienda y redes familiares-afectivas se entrelazan en la vida de una forma muy concreta y violenta para las mujeres.

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One thought on “Deuda, vivienda y violencia patriarcal

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